Si quieres vivir esta cuaresma diferente, todo comienza con algo que suena sencillo pero duele:
Dejar de juzgar.
A otros. A ti mismo. A los que no entiendes.
Porque solo así lograremos ser humildes de verdad -no solo de vista, no solo de palabra. Humildes hasta los huesos.
Y resulta que ese es exactamente el tema central del Challenge de Cuaresma de Hallow este año: ayunar siendo humildes, sin juzgar a nadie y haciéndonos responsables unos de otros.
La propuesta es simple (y por eso duele):
Hallow está entrelazando dos obras maestras -la parábola del hijo pródigo y Los Hermanos Karamázov de Dostoievski -para llevarte a un solo lugar: la humildad total.
¿Y qué significa ser realmente humilde?
No es agachar la cabeza. No es hacerte chiquito.
Es dejar de ser el protagonista de tu propia historia y reconocer algo incómodo:
Todos somos responsables de todos.
Esa persona que no tiene disciplina cuando tú sí la tienes… también es tu responsabilidad.
Esa persona que siempre anda de malas… no es solo su culpa. Es nuestra culpa.
Suena fuerte. Pero ahí está la clave.
Somos como una gota en el mar. Solos, no somos nada. Juntos, somos el mejor paisaje para una puesta de sol -la humanidad caminando hacia algo más grande que ella misma.
La verdadera majestuosidad que tenemos como humanos es reconocer que todos estamos juntos en este camino. Y alcanzar la verdadera humildad es ver al otro como si fuera parte de ti. Porque cuando lo haces, pasan tres cosas:
- Dejas de juzgar -porque no juzgas tu propia mano.
- Te vuelves compasivo -porque su dolor es tu dolor.
- Corriges mejor -porque quieres que mejoren, no que se sientan mal. Porque son tu responsabilidad.
El héroe que carga con todo
Prácticamente es el tema central de Los Hermanos Karamázov. El héroe de la novela es uno de los tres hermanos que ha aprendido a vivir haciéndose responsable de todos los que lo rodean -así como de sí mismo. El pecado de alguien más es su pecado. La falla de alguien más es la suya también. Es llevar la humildad a otro nivel.
Y esa misma humildad es una gran parte del hijo pródigo: regresar a Dios aunque hayas estado lejos de Él. Como ha sido mi caso.
Y para los que siempre han estado cerca, el reto es igual de grande: dejar que otros lleguen a Su presencia sin juzgarlos por el camino que tomaron.
Vaciar la mente. Soltar el control. Dejar que Dios llene lo que Él quiera llenar.
La oración del reto es de una sencillez que desarma:
Oración de Cuaresma Hallow
Señor, vacíame, lléname, úsame.
Señor, vacíame, lléname, úsame.
Señor, vacíame, lléname, úsame.
Porque lo sencillo siempre es lo más difícil de vivir.
Mi reto para ti esta cuaresma:
Ayuna de tus juicios. Suelta el protagonismo. Vive como esa gota que sabe que sin las demás no es nada.
Y te prometo algo: cuando lo hagas, vas a descubrir que Dios ya estaba en la puerta, con los brazos abiertos, esperando llenarte de lo que más ansías.
Solo necesitaba que te vaciaras primero.
Hallow está ofreciendo 3 meses gratis para que puedas vivir este reto de cuaresma completo. Descárgala y empieza hoy.